¡PREPARA EL BILLETERO!

08Capri y su agua inmensamente azul. La isla en la que el pervertido emperador Tiberio campaba a sus anchas. La misma donde la gente guapa y pudiente  posee algún rincón privado. El lugar con más personas por metro cuadrado que he visto.

Navegando rumbo a Capri.
Navegando rumbo a Capri.

Suena en mi mente la famosa canción “Capri c´est fini” de hace unos cuantos ayeres. Sí, por fin estoy aquí. Saboreando el día desde el momento que subo al Ferry viéndola cada vez más grande a medida que me acerco y voy dejando atrás la espléndida estampa del Vesubio. Llevo un jersey porque en la cubierta hace algo de frío.

Soy incapaz de recordar cuánto tiempo ha durado el viaje pero calculo que unos tres cuartos de hora. Ha sido entretenido ya que una japonesa llamada Juko ha entablado conversación y tratamos de charlar un poquillo en inglés.??????????????????????

Una vez en Marina Grande, el puerto principal, lo primero es hacerme de un billete que me sirva para utilizar los funiculares y autobuses que precise. 9,60€ me ha costado. Y prepárate. Si quieres venir, ve ahorrando porque poco les falta para cobrarte por respirar. Y yo tengo que volver porque el día de hoy no cunde para nada así que de nuevo acabaré con un agujero en el bolsillo 🙂 Entre el calor que aprieta, la cola para entrar en la grotta azzurra, el bus, el funicular y la multitud, apenas hay tiempo. Y como pierda el último Ferry estoy perdida. Me veo durmiendo al raso. Definitivamente este día me sirve para hacer una pequeña toma de contacto y nada más. Son las típicas consecuencias de ignorar por completo dónde te encuentras, cómo se va acá o allá, de dónde sale tal autobús o de qué muelle sale tu barco de vuelta y eso que está Raffaele pero ser napolitano tampoco garantiza tener que saberlo todo.

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En el funicular.

Me da un poco de apuro reconocerte que lo único que he hecho en Capri ha sido entrar en la grotta azzurra, pasear un poco y comer en un restaurante. Sí, ya te lo he dicho antes. He de volver y con las cosas mejor planeadas, la verdad. Pero no me arrugo. Yo tenía ganas de venir (muchas) y aquí estoy. Y alguna experiencia ya tengo para contarte así que paso a relatarte mi impresión sobre la grotta azzurra.

Primero he de llegar a Anacapri. Tengo que subir a un autobús, que mientras averiguo cuál es, de dónde sale y llego a destino, se evapora una hora. Y lo mejor está por llegar: Una cola de mil demonios para subir a una barca. Otra hora esfumada aguardando mi turno. ¿Ves lo que digo? Un solo día en Capri no da tiempo para casi nada.

12Mientras, me armo de paciencia y observo y me pregunto a cuántos países estamos representando los aquí congregados. El que está delante no sé de dónde viene pero su peste a sudor es capaz de tumbarme y eso que estamos al aire libre. La japonesa de más abajo se embadurna de crema, por detrás oigo gente española. Ahora puedo ver las barcas allá abajo. Y es que estoy haciendo cola en una escalera un tanto estrecha donde tengo que echarme a un lado para dejar paso a los que ya están de vuelta.

Vista desde el autobús.
Vista desde el autobús.

Volviendo a las barcas, hay un montón. Aún así son pequeñas y admiten pocos viajeros. Lo que está claro es que es la visita más fugaz de la historia. Vamos,que ves entrar una y en menos de cuatro minutos está saliendo. Uf, esta debe ser de esas cosas que haces de turista novato y que si vuelves difícilmente repetirás.

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Llega mi turno y voy con cuidado. Llevo lo suficiente en la cola como para haber sido testigo de unas cuantas meteduras de pata en el agua debido a las olitas que forma el vaivén de la barca. De ahí el simpático remero va derecho a la “boletería”, una barca con su toldo y toda la cosa donde clavan 13 euritos. Esto ya lo sabía. No me pilla de sorpresa porque lo había leído en Internet.

15¡Y allá vamooosssss! El barquero dice que me tumbe. Sí, literalmente. No le hagas caso y tu cabeza dirá adiós a este mundo. El acceso es tremendamente pequeñito y ves la roca rozando tu nariz. Me da tanta impresión que cierro los ojos.??????????????????????

16Y comienza el espectáculo. Pero el ofrecido por los barqueros. Cada quien canta a su aire y lo que le da la gana. Hay un batiburrillo de “oh sole mio”, “volare” y demás temas típicos. Y así entre los berridos de unos y otros, nuestro barquero muestra dónde estaba la entrada secreta de Tiberio, el porqué del color azul de agua, nos invita a mojar la mano (yo con cuidado porque con la otra estoy grabando y me apaño mal) y poco más. Nos canta un fragmento de “volare” y cuando me quiero dar cuenta ya estamos saliendo.

T17e recomiendo mi vídeo donde puedes comprobar lo que te cuento. Un caos total. Está un poco entrecortado pero me oirás decir “yo flipo” porque no doy crédito. No te lo cuento en plan crítica. En realidad la situación me hace reír. Incluso hay aplausos para uno que debía de ir para tenor y terminó como barquero.

Al salir se nos pide una propina. Italia, Aurin. Recuerda que esto es Italia. Mira, te dejo unos pequeños gastos del día: Ferry de ida: 20,50€, Ferry de vuelta: 19,00€, funicular+bus: 9,60€, grotta azzurra: 13+1 de propina: 14€.

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Casa Rossa.
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Casa Rossa.

Experiencia que me deja un sabor agridulce. Sí, he conocido la famosísima gruta pero qué quieres que te diga. Es mejor verla en foto. Dentro está muy oscuro. ¿Has visto mi vídeo? Pues así es como en realidad se ve. Es por el flash que en las fotos hay más claridad.

Una vez tachado el primer -y último- objetivo de mi lista de “cosas que hacer en Capri”, el hambre aprieta. A estas alturas soy consciente de que el día no va a dar para mucho más, así que a relajarse y a disfrutar. Para otra ocasión me quedan pendientes la Villa Jovis o la Certosa di San Giacomo por mencionar solo dos. A la Casa Rossa solo se le pueden hacer fotos desde fuera porque hoy está cerrado y te las pongo aquí arriba para que las veas.??????????????????????

Gracias a mi queridísimo Raffaele que invita a la comida, que ha sido copiosa y rica en un lugar llamado “Barbarossa” donde además ha pedido tres postres distintos y tres licores entre ellos mi adoradísimo limoncello y que tras tanta ingesta y tanto calor, el amodorramiento no nos deja ni pensar. Mi amiga Esther, que también nos acompaña está parecida.1280px-Capri_sights

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¡Felices!

 

El tiempo empieza a apremiar. Hay que subirse a un bus para volver y primero hay que entrar en el funicular. Una pesadilla. Por empezar, en la archiconocida “Piazzetta” no cabe un alfiler. Y pensar que me había visualizado aquí tomando una cerveza y descansando tras unas cuantas horas pateando. ¡Sí, sí! lo único que quiero es salir corriendo. Mareas humanas de arriba abajo. Personas de cierta edad de color rosa. Sí, esos turistas súper blancos que se ponen rosas y luego se abrasan.

El momento funicular es espantoso. Hay una cola interminable. Todos apretujados como sardinas en lata hasta que por fin llega el turno de entrar, que esa es otra porque parece que algunos piensan que no habrá un mañana y se lanzan al interior como poseídos por fuerza maligna.

Y al fin en el punto de partida. Un ratito de relajo por el puerto de Capri y un pequeño paseo. Si te apetece puedes ver este vídeo donde he colgado algunas fotos de esta preciosa isla al ritmo de una Tarantella:

Emoticonos Femeninos - GIFMANIA

El Ferry zarpa a las ocho ¿o era el muelle ocho? Ay, no sé. Ya estoy agotada. Me quedo traspuesta en el viaje con el vaivén. Es un poco chocante despertar y enfrentarse de nuevo a la ruidosa Nápoles donde aún sacamos fuerzas para pasear por la zona del Maschio Angioino (o Castel Nuovo) y por la galería Umberto I hasta llegar al auténtico Gambrinus a tomar un cafelito.

23Lo mejor de todo es que aún hay que llegar a la estación para subir a la “Circumvesuviana”, un tren que tardará más de media hora en llegar al pueblecito de Saviano, que es donde me alojo. En casa de mi querida prima Gema a la que nunca terminaré de agradecerle su hospitalidad. A ella y a su familia, que cuando voy alguien se mueve para dejarme una habitación. Desde aquí un beso para todos.

Preciosa vista de Nápoles desde el Ferry
Preciosa vista de Nápoles desde el Ferry
Vista desde el Ferry
Vista desde el Ferry

Un consejo: Infórmate bien antes de ir. Si la marea está alta, no podrás acceder al interior de la gruta.

Hoy no te explico a qué barco has de subir. Hay Ferry y batiscafo, cada uno saliendo a diferentes horas y a distintas velocidades. Lo cierto es que me he enterado de bien poco. Es lo que tiene moverse con gente local. Además no tenía intención de terminar hablando de Nápoles y sus alrededores cuando abrí este blog que tan solo se ceñía a Roma.

Tomaremos café antes de volver a Saviano. ¡Hasta pronto!
Tomaremos café antes de volver a Saviano. ¡Hasta pronto!

06 04

 

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Auringato

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